sábado, 26 de julio de 2008

Podemos !!!

Madre mia, España en la final de la Eurocopa !!!

Alemania rindete !!!


Podemos, Podemos, Podemos, SIIIIIIIIIIIIIIIII !!!

martes, 1 de julio de 2008

Simplemente Bond

Despues de la sensacional "Casino Royal" ya queda menos para ver su esperada continuación. Este Bond es otra cosa...


lunes, 30 de junio de 2008

Grande Torres

Porque cada vez que metes un gol me haces vibrar de emoción.

Porque has metido el gol mas importante para la selección Española.

Porque has sido, eres y serás del Atlético de Madrid. Porque lo llevas en el corazón.

Porque simplemente estas cedido en el Liverpool hasta que vuelvas al Atlético.

Porque en este momento en el que tocas el cielo por haber ganado la Eurocopa, te acuerdas de tu equipo.

Porque ese escudo que hay debajo de ti, es nuestro escudo.




jueves, 12 de junio de 2008

FC Start

Algo que encontre navegando por internet y me conmovio.

Podeis encontrar el original pinchando aquí.


La historia del fútbol mundial incluye miles de episodios emotivos y conmovedores, pero seguramente ninguno sea tan terrible como el que protagonizaron los jugadores del Dinamo de Kiev en los años '40.En estas líneas se contará, a modo de homenaje, la historia de los jugadores del Dinamo que jugaron un partido sabiendo que si ganaban serían asesinados, y sin embargo decidieron ganar. En la muerte dieron una lección de coraje, de vida y honor, que no encuentra, por su dramatismo, otro caso similar en el mundo.

Para comprender su decisión, es necesario conocer cómo llegaron a jugar aquel decisivo partido, y por qué un simple encuentro de fútbol presentó para ellos el momento crucial de sus vidas.

Todo comenzó el 19 de septiembre de 1941, cuando la ciudad de Kiev (capital ucraniana) fue ocupada por el ejército nazi, y los hombres de Hitler desplegaron un régimen de castigo impiadoso y arrasaron con todo. La ciudad se convirtió en un infierno controlado por los nazis, y durante los meses siguientes llegaron cientos de prisioneros de guerra, a los que no se permitía trabajar ni vivir en casas, por lo que todos vagaban por las calles, en la más absoluta indigencia. Entre aquellos soldados enfermos y desnutridos, estaba Nikolai Trusevich, quien había sido arquero del Dinamo de Kiev.

Josef Kordik, un panadero alemán a quien los nazis no perseguían, precisamente por su origen, era hincha fanático del Dinamo. Un día caminaba por la calle cuando, sorprendido, miró a un pordiosero y de inmediato se dio cuenta de que era su ídolo: el gigante Trusevich.

Aunque era ilegal, mediante artimañas, el comerciante alemán engaño a los nazis y contrato al arquero para que trabajara en su panadería. Su afán por ayudarlo fue valorado por el arquero, que agradecía la posibilidad de alimentarse y dormir bajo un techo. Al mismo tiempo, Kordik se emocionaba por haber hecho amistad con la estrella de su equipo.

En la convivencia, las charlas giraban siempre sobre el fútbol y el Dinamo, hasta que el panadero tuvo una idea genial: le encomendó a Trusevich que en lugar de trabajar como él amasando pan, se dedicara a buscar al resto de sus compañeros. No sólo le seguiría pagando, sino que juntos podían salvar a los otros jugadores.

El arquero recorrió lo que quedaba de la ciudad devastada día y noche, y entre heridos y mendigos fue descubriendo, uno a uno, a sus amigos del Dinamo. Kordik les dió trabajo a todos, esforzándose para que no se descubriera la maniobra. Trusevich encontró también algunos rivales del campeonato ruso, tres futbolistas de la Lokomotiv, y también los rescató. En pocas semanas, la panadería escondía entre sus empleados a un equipo completo.

Reunidos por el panadero, los jugadores no tardaron en dar el siguiente paso, y decidieron, alentados por su protector, volver a jugar. Era, además de escapar de los nazis, lo único que podían hacer. Muchos habían perdido a sus familias a manos del ejército de Hitler, y el futbol era la última sombra que sobrevivía de sus vidas anteriores.

Como el Dinamo estaba clausurado y prohibido, le dieron a su conjunto un nuevo nombre. Así nació el FC START, que a través de contactos alemanes comenzó a desafiar a equipos de soldados enemigos y selecciones de la órbita del III Reich.

El 7 de junio de 1942, jugaron su primer partido. Pese a estar hambrientos y haber trabajado toda la noche, vencieron 7 a 2. Su siguiente rival fue el equipo de una guarnición húngara y le ganaron 6 a 2. Luego le metieron 11 goles a un equipo rumano. La cosa se puso seria cuando el 17 de julio enfrentaron a un equipo del ejército alemán y lo golearon 6 a 2. Muchos nazis empezaron a molestarse por la creciente fama de este grupo de empleados de panadería y le buscaron un equipo mejor para terminar con ellos. Llego MSG húngaro con la misión de derrotarlos, pero el FC Start lo aplastó 5 a 1, y más tarde, ganó 3 a 2 en la revancha.

El 6 de agosto, convencidos de su superioridad, los alemanes prepararon un equipo con miembros de la Luftwaffe, el Flakelf, que era un gran equipo, utilizado como instrumento de propaganda de Hitler. Los nazis habían resuelto buscar el mejor rival posible para acabar con el FC Start, que ya había ganado gran popularidad en el pueblo sometido. La sorpresa fue mayúscula, sin embargo, porque pese a las patadas de los alemanes, el Start venció 5 a 1.

Luego de esa escandalosa caída del equipo de Hitler, los alemanes descubrieron la maniobra del panadero. Desde Berlín llego la orden de matarlos a todos, pero los jerarcas nazis no se contentaban con eso. No querían que la última imagen de los rusos fuera una victoria, porque pensaban que matándolos así no harían más que perpetuar la derrota alemana.

La superioridad de la raza aria, en particular en el deporte, era una obsesión para Hitler y los altos mandos. Por esa razón, antes de fusilarlos, querían ganarles en la cancha.

Con un clima tremendo y amenazas por todas partes, para el 9 de agosto se anuncio la revancha, en el repleto estadio Zénit. Antes del choque, un oficial de la SS entró en el vestuario y dijo en ruso: "soy el árbitro, respeten las reglas y saluden con el brazo en alto", exigiéndoles que hicieran el saludo nazi.

Ya en el campo, los futbolistas del START (camiseta roja y pantalón blanco) alzaron el brazo, pero en el momento del saludo se lo llevaron al pecho y en lugar de decir "!Heil Hitler¡", gritaron"!Fizculthura¡", un eslogan soviético que proclamaba la cultura física. Los alemanes (camiseta blanca y pantalón negro) marcaron el primero gol, pero el Start llego al descanso ganando 2 a 1.

Hubo más visitas al vestuario, esta vez con armas y advertencias claras y concretas: "si ganan, no queda nadie vivo". Los jugadores tuvieron mucho miedo y se plantearon no salir al segundo tiempo. Pero pensaron en sus familias, en los crímenes que se cometían, en la gente sufrida que en las tribunas gritaba por ellos. Y salieron. Les dieron a los nazis un verdadero baile. Hacia el final del partido, cuando ganaban 5 a 3, el delantero Klimenko quedo mano a mano con el arquero alemán. Lo eludió y al estar solo frente al arco, cuando todos esperaban el gol, se dio vuelta y pateó hacia el centro del campo. Fue un gesto de desprecio, de burla, de superioridad total. El estadio se vino abajo.

Como todo Kiev hablaba de la hazaña, los nazis dejaron que se fueran de la cancha como si nada hubiera ocurrido. Incluso el Start jugó a los pocos días y le ganó al Rukh 8 a 0. Pero el final estaba escrito: tras ese último partido, la Gestapo visitó la panadería.

El primero en morir torturado fue Kortkykh. Los demás arrestados fueron enviados a los campos de concentración de Siretz. Alli mataron brutalmente a Kuzmenko, Klimenko y al arquero Trusevich, que murió con su camiseta puesta. Goncharenko y Sviridovsky, que no estaban en la panadería, fueron los únicos que sobrevivieron, escondidos, hasta la liberación de Kiev en noviembre del '43. El resto del equipo fue torturado hasta la muerte.

Ésta es la historia del dramático "Partido de la Muerte". El cineasta John Huston se inspiró en este hecho real para rodar su película "Evasion ó victoria". En el film hizo lo que no pudo el destino: salvar a los héroes.

Todavía hoy, los poseedores de una entrada para aquel partido tienen derecho a un asiento gratis en el estadio del Dinamo de Kiev.

En las escalinatas del club, custodiado en forma permanente, se conserva actualmente un monumento que saluda y recuerda a aquellos héroes del Start, los indomables prisioneros de guerra del Ejército Rojo a los que nadie pudo derrotar durante una decena de históricos partidos, entre 1941 y 1942.

Los mataron entre torturas y fusilamientos, pero hay un recuerdo, una fotografía que, para los hinchas del Dinamo, vale más que todas las joyas del Kremlin. Allí figuran los nombres de los jugadores y una leyenda: "De la rosa solo nos queda el nombre".

martes, 27 de mayo de 2008

Indiana Jones IV

Mal, muy mal Indiana Jones y la calavera de cristal. Cierto es que uno ya no tiene 8 años y que ha visto mucho cine de aventuras, cierto es que ahora de adulto, es mas difícil que te sorprenda una película como en su día lo hizo cualquiera de las 3 primeras partes de Indi. Pero lo que es irrefutable es que esta cuarta parte no soporta ninguna comparación con sus predecesoras porque cualquiera de las tres la dejan a la altura del betún.

Con todo lo que hemos tenido que esperar con tantos rumores y noticias acerca de no hacer la cuarta entrega hasta que no se tuviera un guión que mereciera la pena... ¿de verdad este es ese gran guión? joder como serian los que desecharon... pura basura entonces.

En esta entrega se infantiliza a Indiana Jones en su conjunto. La trama es... absurda y la verdad, carece de interés. Te importa una mierda lo que están buscando... porque en realidad no sabes muy bien que es. Personajes superficiales que no aportan nada. Había dado igual poner a un actor que a un muñeco. Diálogos totalmente simplones y situaciones absurdas. Se ha pasado del típico humor de la saga, a absurdeces.

Es que hasta me atrevería a decir que la segunda entrega de la momia me entretuvo mas que esta película de Indiana Jones y joder... decir esto me duele.

En fin, que para hacer esto mejor que no hagan nada. Es como terminator 3 o alien 4, que manchan una saga excepcional.

Bueno, y ahora pasado un poco el cabreo inicial... continuo.

Mucho me temo que la siniestra mano de George Lucas se deja ver mucho en esta peli. Es decir, el director es Spilberg y Lucas el productor... pero esta peli tiene mas de Lucas que de Spilberg.

¿Porque el prologo de la pseudo-carrera de coches en la carretera en vez de una miniaventura como en las otras 3 películas. ¿Que aporta eso?... nada.

¿Porque la necesidad de crear una puñetera ardilla en cgi para que vea pasar un coche por la carretera? Eso es saturar la película de efectos porque si. Totalmente innecesario.

Esta bien lo de la ambientación de los años 50 pero... en un tramo de la peli me pareció estar viendo American Graffiti de Lucas...

Y muchos mas infantilismos y piradas de olla muy del estilo del tipo este que hace 30 años tuvo 2 grandes ideas (Star Wars e Indiana Jones) y que no ha vuelto a hacer nada salvo explotarlas hasta la ultima gota.

Hace mucho que este hombre dejo de ser un Jedi y se paso al lado oscuro. Maldita sea, no toques mas lo bueno que hiciste en el pasado porque lo estropeas !!!

Ya lo hiciste con Star Wars y ahora le tocaba el turno a Indiana...

Muy triste Lucas, muy triste.

miércoles, 21 de mayo de 2008

La celebre frase

Esta mañana de camino al curro he optado por aprovechar los minutos que paso en el metro leyendo uno de esos periódicos gratuitos que te dan a la entrada. Uno de esos panfletillos en los que te cuentan todo lo que pasa en el mundo sin contarte nada realmente… pero bueno, vamos al tema que me desvío…

En dicho periódico, aprovechando el estreno de la ultima película de indiana Jones, venia un reportaje -bastante cutre- acerca de aquellas maravillosas películas del arqueólogo aventurero con las que crecimos muchos de nosotros.

Creo que puedo presumir de poder recitar de memoria los diálogos de las pelis. Al menos antes podía. Quizás con todas las cosas que han ocupado mi cabeza en los últimos años ya no pueda…

El caso es que en el articulo venia un párrafo en el que hacia referencia a una "celebre frase" que dice Indiana en la primera película -en busca del arca perdida- y que sinceramente, no recordaba.

Así que como la sensación que tenia después de leer aquello era casi de indignación por no poder recordar esa frase "tan celebre" según el reportaje, cuando he llegado a casa he puesto la película y me he dedicado a buscar la escena en la que salía.

Al final la encontré, en el tramo final de la peli, en la escena en la que Marion e Indi están en el barco que les saca del Cairo e Indi esta hecho polvo físicamente después de su paseo en el camión de los nazis.

Marion le dice a Indi: "No eres el hombre que conocí diez años atrás".

A lo que Indi responde: "No son los años cariño, es el rodaje".

Aunque yo no la recuerde como "esa celebre frase" de las películas de indiana. He de reconocer que es una gran frase.

Y a mi me viene a decir algo así como… no he cambiado, sigo siendo el mismo solo que con mas camino recorrido.

Me gusta. Una gran frase.